Centro Nocturno "El Patio"
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La crónica de El Patio es la historia del ascenso y caída del centro nocturno más refinado de la bohemia mexicana. Todo comenzó en la década de 1930, cuando el empresario Vicente Miranda y su esposa, Conchita Vélez, manejaban el restaurante El Retiro, un concepto que ya combinaba alta cocina con espectáculos y donde se presentaban figuras como Agustín Lara y Pedro Vargas.
Su destino se selló cuando Emilio Azcárraga Vidaurreta, rebasado por sus proyectos de telecomunicaciones, le vendió a Miranda un local llamado El Patio Andaluz. Tras una serie de adecuaciones, el 12 de octubre de 1938, nació formalmente El Patio en Atenas 9, en la colonia Juárez.
La noche de apertura fijó el estándar de la opulencia que definiría al lugar. Los comensales disfrutaron del "Menú de Reyes" —el mismo banquete que el presidente francés Albert Lebrun ofreció a los monarcas de Inglaterra ese año— que incluyó medallón de langosta y espárragos en salsa chantilly, maridados con vinos finos y champaña. El recinto incluso fue aromatizado con un perfume exclusivo y el cubierto costó 20 pesos. Para 1940, el recinto sumó una concha acústica y una vanguardista plataforma retráctil y giratoria que permitía a dos orquestas turnarse para ofrecer música ininterrumpida.

Mientras el mundo padecía la Segunda Guerra Mundial, México vivía su Época de Oro cinematográfica y El Patio se convirtió en uno de sus epicentros, al aparecer en cintas icónicas de Tin Tan y Luis Aguilar. Tras la muerte de Miranda en 1951, su joven sobrino, Mario Vélez, asumió el mando y transformó el sitio en un imán internacional. Bajo su gestión el escenario recibió a titanes como Edith Piaf y Judy Garland, mientras que entre las mesas era habitual cruzar miradas con Walt Disney, Marilyn Monroe, Diego Rivera, Frida Kahlo o María Félix.
A finales de los sesenta, ante problemas financieros, el control pasó a Francisco Aguirre, fundador de Grupo Radio Centro, quien aprovechó el poder de la radio para ligar el destino del local a una joven promesa: José José. Cuatro meses después de su mítica interpretación de El triste en 1970, el "Príncipe de la Canción" inició ahí una era dorada que, junto a las temporadas descomunales de Juan Gabriel, consolidó al recinto durante los años setenta y ochenta.
Sin embargo, el tiempo no perdona. Los nuevos hábitos juveniles y la llegada de los conciertos masivos rebasaron la capacidad del lugar, limitado a 1,500 personas. En 1994, tras un concierto de Lupita D’Alessio, El Patio cerró sus puertas de forma imprevista. Su marquesina prometió durante meses una remodelación y el regreso del Príncipe de la Canción que jamás llegaron. Tras tres décadas de olvido, en junio de 2024, los cimientos que sostuvieron la era más glamurosa de la capital colapsaron definitivamente durante su demolición.
En el número 9 de la calle Atenas quedará el eco de un inmueble que albergó noches de gala, interpretaciones míticas y el pulso más vibrante de la capital. Esos muros, donde miles de personas celebraron la vida, se desvanecieron poco a poco en el olvido, dejando atrás el recuerdo de la que fue, sin duda, una época irrepetible en la historia nocturna de la Ciudad de México.
*Con información de El País y Excélsior.