Monumento a la Independencia
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El Monumento a la Independencia es probablemente el eje geográfico de la Ciudad de México. Un monumento concebido para las fiestas del centenario en 1910, su culminación fue un triunfo de la ingeniería y el arte sobre la adversidad del suelo lacustre.
Tras un intento fallido de construcción en 1906 que obligó a demoler lo avanzado debido a hundimientos, el arquitecto Antonio Rivas Mercado y el ingeniero Roberto Gayol dotaron a la columna de una cimentación profunda que le permitió elevarse con soberanía sobre el Paseo de la Reforma.
El alma del monumento reside en su cúspide: el “Ángel”, como se le conoce coloquialmente, es en realidad la Victoria Alada. Una escultura hecha por el artista italiano Enrique Alciati que representa a la diosa griega Niké. Con una altura de más de seis metros y un peso de siete toneladas, la figura es una proeza de fundición en bronce con recubrimiento de oro de 24 quilates.
Su postura no es estática ya que el diseño de Alciati captura un instante de gracia divina. La diosa parece descender del cielo con las alas desplegadas, equilibrando la fuerza del metal con la ligereza del viento.
En su mano derecha sostiene en alto una corona de laurel, gesto eterno de triunfo honrando a los héroes que yacen en el mausoleo de la base. En la izquierda, empuña una cadena rota de tres eslabones, símbolo contundente del fin de los tres siglos de dominio español y el nacimiento de una nación libre.
La historia de la Victoria Alada también es una de resiliencia. El sismo de 1957 derribó la escultura original, dejando al país en un luto simbólico. La reparación ocurrió bajo la dirección del escultor José María Fernández Urbina, quien trabajó en la versión actual de la figura que hoy corona el cielo capitalino, mientras que la cabeza original, abollada por la caída, se resguarda en el Archivo Histórico de la Ciudad de México.
Más de cien años contemplando el pulso de la nación han convertido a la Victoria Alada, a nuestro Ángel de la Independencia, en un vigía dorado de la historia mexicana. Su presencia ha hecho de ese espacio un punto de encuentro para la celebración, las batallas sociales y la esperanza compartida.