Chimalli

Ivan del Rivero

Uno de los elementos básicos y más destacados dentro de la indumentaria militar mexica era el chimalli, que en náhuatl significa escudo o protección. Estos escudos, típicamente redondos, estaban elaborados con madera o carrizo tejido y tanto su diseño como la riqueza de los materiales con los que se elaboraban eran fundamentales para distinguir el cargo militar y el rango de la persona que lo portaba durante el combate.

Había dos tipos de escudos, por un lado estaban los Yaochimalli que eran los escudos utilizados por valientes guerreros águila y jaguar durantes las batallas, y por otro lado, estaban los Mahuizyochimalli, que se referían a aquellos escudos otorgados a los militares como premios, insignias o distintivos, a partir de sus éxitos y logros en el campo de batalla.

En Chimalhuacán, durante la época prehispánica, los guerreros tenían la misión de cuidar el tecpan, o palacio real, y estaban dispuestos a entregar su vida por defender a su pueblo. Hoy en día un gigante de 60 metros de altura y 600 toneladas es el encargado de resguardar a los habitantes de Chimalhuacán, ese pueblo que se formó por agricultores y pescadores a las orillas del lago de Texcoco.

Se trata del guerrero Chimalli, monumental obra del escultor chihuahuense Enrique Carbajal “Sebastián”, que además es símbolo de la nueva identidad de Chimalhuacán. El guerrero recibe a habitantes y visitantes por igual en la entrada del municipio. De día porta un hacha que de noche se convierte en una antorcha que ilumina el camino de aquellos que transitan por estas calles.

Es posible entrar al gran guerrero y subir hasta su codo donde se encuentra un museo que explica a detalle la construcción de esta magna obra. Además de un mirador desde donde se puede ver a las familias andar por el corredor, escuchar a los mariachis cantar con el alma y admirar el imponente paisaje urbano mexiquense. Todo bajo la protección del guerrero chimalli.