Bonampak

 Ivan del Rivero

Un verdadero tesoro se encuentra abrazado por la monumental Selva Lacandona. Se trata de la ciudad sagrada de Bonampak, que en lengua maya significa muro pintado, el único sitio arqueológico del mundo maya que tiene murales con un grado tan alto de conservación motivo por el cual se le considera uno de los descubrimientos arqueológicos de mayor trascendencia en la pintura mural mesoamericana.

Estos extraordinarios murales, sin duda el primer gran descubrimiento en México después de la Segunda Guerra Mundial, reproducen escenas de guerra, pago de tributos, representaciones del inframundo y sacrificios de prisioneros. Este hallazgo tuvo diversas implicaciones, entre ellas erradicar la suposición inicial, instalada por el etnógrafo y arqueólogo británico Eric S. Thompson, de que los mayas eran una civilización pacífica dedicada únicamente a la contemplación de los astros y al registro de fechas.

La época de esplendor de Bonampak ocurrió entre los años 600 y 800. Tiene una plaza central rodeada por edificios religiosos, administrativos y habitacionales. Entre ellos se encuentra el Edificio I, conocido como el Templo de las Pinturas, que consta de tres habitaciones cuyo interior maravilló a los pobladores lacandones que conocieron la ciudad cuando llevaba muchos siglos abandonada, y que algunos años después deslumbró a Giles Healey y Mateo Bolívar, dos visitantes extranjeros que llegaron ahí guiados por los lacandones.

En esa ocasión encontraron tres habitaciones profusamente decoradas con pinturas murales, con un grado de conservación inédito y con detalles ampliamente reveladores del México antiguo. El mundo entero reconoció la belleza, el realismo de sus expresiones, el equilibrio de su composición y la temática dramática que desde su descubrimiento consolidaron a estos murales como una de las joyas más preciadas de la expresión artística universal.

Bonampak es un sitio sagrado que nos muestra impresionantes relatos del maravilloso mundo de las civilizaciones prehispánicas y nos permite asomarnos a una ventana hacia otro tiempo.