Altar a la Patria

Altar a la Patria

Uno de los monumentos más emblemáticos de la Ciudad de México es el Altar a la Patria, popularmente conocido como el Monumento a los Niños Héroes. Este majestuoso hemiciclo, situado en la gran explanada a las faldas del cerro de Chapultepec, no sólo custodia el acceso al Castillo, sino que representa un pilar del nacionalismo mexicano.

La historia moderna de este sitio cobró un impulso renovado en 1947, durante el centenario de la intervención estadounidense. En aquel año, el culto a los cadetes del Colegio Militar se reavivó tras el supuesto hallazgo de sus restos, los cuales se convirtieron en símbolos de veneración y objetos centrales de la conmemoración. 

El sábado 13 de septiembre de ese año, el presidente Miguel Alemán Valdés encabezó un ceremonial solemne que inició en la explanada del Castillo. Allí, tras el pase de lista del secretario de la Defensa, Gilberto R. Limón, y el estruendoso coro de “¡Murió por la Patria!”, se pronunciaron discursos que buscaban honrar la gesta heroica.

Durante aquel acto, el presidente condecoró la bandera del Batallón de San Blas, la unidad que defendió con fiereza el histórico sitio. Posteriormente, la comitiva se trasladó al punto donde se ubicaba la antigua “Fuente de las Ranas”, en la entrada del Bosque, para colocar la primera piedra del nuevo monumento. La obra fue encomendada al arquitecto Enrique Aragón Echegaray y al escultor Ernesto Tamariz.

Finalmente, el Altar a la Patria fue inaugurado en 1952. El diseño consiste en seis columnas monumentales que resguardan las cenizas de los defensores, coronadas por antorchas de mármol. Desde entonces, este espacio se consolidó como el escenario paradigmático del heroísmo patriótico. Cada 13 de septiembre, el monumento cobra vida bajo el protocolo oficial, recordando que la defensa de 1847 permanece como un símbolo vigente en la memoria histórica del país.

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