El Chopo por Toni François

El Chopo por Toni François

Cuando Jorge Pantoja entró a trabajar al Museo Universitario del Chopo por invitación de Ángeles Mastretta, percibió de inmediato una ausencia tan firme como imborrable, la del dinosaurio del Museo de Historia Natural que, antes de emigrar a Chapultepec, había dejado su huella en la memoria colectiva del museo y del barrio. 

Con el deseo de atenuar ese vacío y convertir al recinto en algo distinto, Pantoja comenzó a organizar conciertos, concursos de composición y exposiciones vinculadas al rock. El chispazo definitivo llegó en octubre de 1980, cuando su hermano Antonio le propuso organizar un mercado de intercambio.

Bajo el nombre de Primer Tianguis de Publicaciones Musicales y Discos, se convocó a coleccionistas, melómanos y sellos independientes en lo que pretendía ser una aventura de solo un mes. El éxito inmediato convirtió al encuentro en un rito sabatino permanente.

Desde sus inicios se consolidó como un espacio donde convivían revistas de colección, discos, libros, ropa de cuero y estandartes de diversas subculturas, desde punks y cholos hasta pachucos y metaleros.

En 1982, la marea humana desbordó al museo y el tianguis inició su era itinerante. Tras peregrinar por la San Rafael, el Casco de Santo Tomás, Ciudad Universitaria y el Kiosco Morisco, halló su refugio definitivo en 1988 sobre la calle de Aldama, en la colonia Guerrero. 

Fue precisamente en este escenario donde se forjó la mirada de una de las fotógrafas más influyentes de la escena musical en México: Toni François. Desde los primeros años de los 2000, su lente ha documentado con una mirada cruda el pulso de las tribus urbanas. A través de su portal Tono.tv, se convirtió en una cronista visual imprescindible de diferentes escenas musicales en México.

Su estilo está marcado por la inmediatez de la luz natural o el flash frontal, adaptándose a la impredecibilidad del entorno. Para ella el tianguis del Chopo fue un faro de formación: "Cuando era una adolescente y no sabía a lo mejor muy bien qué me gustaba o estaba descubriendo cómo iba a ser, ir al Chopo me guió un poquito en mis gustos". 

Las caminatas entre sus pasillos marcaron su identidad: "Durante muchos años fui ahí a comprar discos, playeras, ropa, cosas de estoperoles... Había un puesto al que siempre iba y les encargaba discos, y luego hasta atrás hay una parte donde se ponen los punks, y ahí puedes comprar viniles chiquitos, cassettes, stickers, parches".

Por esta razón Toni era la persona indicada para estar a cargo de la campaña de El Chopo. Este homenaje a más de cuatro décadas de música alternativa, rebeldía juvenil y memoria urbana debía contarse a través de alguien que vivió el tianguis desde adentro. 

Sus imágenes capturan con honestidad la escena punk, la gótica, la urbana, entre otras tantas, demostrando por qué este tianguis, hoy reconocido como Patrimonio Cultural de la Ciudad de México, sigue siendo el corazón palpitante de la contracultura en la capital.

 

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